Recursos del Mar y la Plataforma Continental: Implicancias Económicas Potenciales

Por la Dra. Nerina Iantanos, departamento de Geología, Facultad de de Ciencias Naturales Universidad Nacional de la Patagonia “San Juan Bosco”.

 

El océano Atlántico comenzó su formación hace unos 150 millones de año, cuando se inició la separación de América del Sur y África, desplazamiento que aún hoy se mantiene.

Aquellos procesos endógenos, que actuaron durante aquella separación, también fueron los responsables de la formación de las cuencas oceánicas y dejaron su impronta a través de una topografía irregular que, a lo largo del tiempo geológico, fue suavizada por los aportes de sedimentos provenientes del continente. (Fig. 2) 

Estos materiales se distribuyeron a lo largo de las costas formando la plataforma continental, que ocupa el 7,5% de los fondos oceánicos del mundo. (Fig. 3). Se trata de superficies suavemente inclinadas, pero que en el caso particular de nuestro país, tiene un ancho considerable. Un promedio de 560 km, que a la altura del golfo San Jorge es de 850 km y cuya mayor extensión de desarrolla que a partir del paralelo de 49°.

 

Todo el material que llega a la desembocadura de los ríos es distribuido por el oleaje, generando una diferencia en el tamaño de los sedimentos, de modo que una cantidad importante de los mismos continúa moviéndose por la plataforma, como si ésta fuera una gran cinta transportadora, hasta llegar al límite de la misma. En ese punto, por encontrarse en equilibrio inestable y por su alta concentración de materiales finos, los sedimentos se movilizan pendiente abajo dando origen a las corrientes de gravedad o corrientes de turbidez que son las responsables de la formación de cañones submarinos, excavados entre el borde final de la plataforma y el talud. (Fig. 4).

 

Las Figuras 4 y 5 de esta exposición, se vinculan con mi participación en la campaña “Vieyra Patagónica” que lleva adelante el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). En esa oportunidad un equipo de investigadores convocado para la instalación de un sonar multi-haz en el barco que desarrollaba la campaña, realizamos las tareas de interpretación de las imágenes que arrojó interesantes resultados.

Fue así como se reconocieron antiguos cañones submarinos a la altura del actual río Chubut. En las imágenes analizadas se logró observar líneas de paleo playas correspondientes a un nivel del mar 150 metros por debajo del actual, esto es, de hace aproximadamente 15.000 años. También se tomaron medidas de las profundidades de los cañones y se observó la presencia  de una falla de rumbo en el frente del talud.

Mediante una rastra de fondo se tomaron muestras en uno de los cañones y se obtuvieron resultados positivos, en lo que a recursos naturales renovables se trata. (Fig. 7).

Quedaba claro que los recursos naturales renovables están presentes en el subsuelo y sólo faltaba analizar las posibilidades de encontrar los recursos naturales no renovables, específicamente hidrocarburos.

Considerando que, desde el punto de vista geológico, la plataforma continental constituye una prolongación del continente y comparte su misma estructura se eligieron para analizar tres cuencas: una productiva y en explotación on-shore, como es la cuenca del Golfo San Jorge y dos poco conocidas, aún sin explorar sustancialmente y que limitan a la cuenca del Golfo; éstas son la de Valdés y Rawson, al norte, y la de San Julián, al sur.

En la cuenca del Golfo San Jorge, la ubicación geográfica de los distintos yacimientos es bastante sugestiva, ya que bordean a la cubeta sedimentaria concentrándose en una faja intermedia y desapareciendo hacia los bordes, como hacia el centro de la misma. (Fig. 9).

En esta cuenca tanto el petróleo como el gas siguieron un camino migratorio vertical y escasamente lateral, generando un borde externo estéril y otra zona de profundidades intermedias donde la generación y el posterior entrampamiento son arealmente coincidentes.

Por lo tanto, cabe esperar una faja productiva en el sector oriental (off-shore) de la misma.

Esta parte ha permanecido, hasta principios de este siglo, sin explorar con excepción de la zona costera con algunos pozos dirigidos del Flanco Norte.

La cuenca de Rawson y Valdés, formada también al igual que la cuenca del Golfo San Jorge, durante el Jurásico medio a superior, en la etapa de rifting (extensión) que condujo a la separación de los continentes. Litológicamente los sedimentos que la conforman son similares a la porción no marina de la cuenca del Colorado. Si tenemos en cuenta la similitud tectónica y sismo estratigráfica que ofrecen las cuencas de Rawson y Valdés con la cuenca del Colorado, deberíamos encaminar la búsqueda a las secuencias de rocas sedimentarias cretácicas. La cuenca de Valdés no cuenta con información adecuada y sísmica moderna. (Fig. 10).

La cuenca de San Julián se desarrolla en la plataforma continental con profundidades de 100 m de agua. Geológicamente está implantada en la margen norte del macizo del Deseado como una pequeña placa acrecionada durante la separación de América del Sur.

Tuvo las mismas fases tectónicas que la cuenca del Golfo, sin embargo en sus más de 6000 metros de espesor de sedimentos, ha prevalecido el aporte de material volcánico. Sólo se hizo una perforación exploratoria en 1994. (Fig. 11).

Conclusiones

      Hay coincidencias en la evolución tectosedimentarias de las cuencas  de la margen atlántica.

       Las tendencias exploratorias deberán considerar aquellos ambientes donde, las mismas condiciones que dieron origen a las cuencas conocidas en tierra firme, se encuentren sistemas depositacionales extendidos off-shore.

      Deberán llevarse a cabo en las zonas de interés exploratorio, trabajos de sísmica y perforaciones con la finalidad de hacer una evaluación económica de este sector, que hasta la actualidad se lo puede considerar de investigación incipiente. No debe descartarse la posibilidad de encontrar hidrocarburos.

      Que el frente de talud es una región muy rica en producción primaria y pesquería y contiene la mayoría de los recursos vivos explotables.

      Se debe considerar el ambiente desde la parte final de la plataforma y la mitad superior del talud, tanto para la búsqueda de recursos pesqueros como hidrocarburos.

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