La Plataforma Continental y la Política Exterior de la República Argentina

 Ponencia del Embajador Raúl Ricardes Director General de Asuntos Multilaterales y Presidente de la Comisión Nacional del Límite Externo de la Plataforma Continental (COPLA), Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.

 

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Política argentina respecto del Derecho del Mar

1.  Desde siempre y, en particular, desde que las Naciones Unidas tomaron interés en el desarrollo del Derecho del Mar, la Argentina ha tenido una activa participación en ese proceso. Nuestro país ha desarrollado en este sentido una verdadera “política de Estado” coherente a lo largo de muchos años, destinada a preservar y afianzar sus derechos sobre el mar que le es contiguo y sobre sus recursos. Podemos decir con satisfacción que este ejercicio ha sido exitoso para nuestro país y que gracias a él se han sumado inmensas potencialidades a su acervo patrimonial.

 

2. Al término de la Segunda Guerra Mundial el Derecho del Mar tuvo una muy veloz evolución que culminó con la Tercera Conferencia y la Convención de Montego Bay, conocida también como la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (o por su sigla en español “Convemar”) adoptada en 1982.

 

2.1. Esta Convención estableció diversos “espacios marítimos” que dividen competencias y la jurisdicción de los Estados y de un organismo internacional, la “Autoridad de los Fondos Marinos”, en los diferentes ámbitos marítimos que cubren el mundo. Se puede decir que todos los ámbitos espaciales marinos se hallan de una u otra forma reglamentados específicamente quedando de libre apropiación sólo los recursos pesqueros de “alta mar”, aunque incluso este espacio también está sujeto ahora a un número creciente de regulaciones.

 

3. De los diversos “espacios marítimos” previstos en Convemar (aguas interiores, mar territorial, zona contigua, zona económica exclusiva, Plataforma Continental y alta mar) nos referiremos hoy solamente a uno de ellos: la Plataforma Continental en el sentido del Art. 76 de Convemar.

 

4. Antecedentes históricos

Se considera generalmente que el punto de origen de la evolución jurídica de la Plataforma Continental es la llamada “Declaración Truman”, dada a conocer por el gobierno de los Estados Unidos el 28 de septiembre de 1945 (inmediatamente luego de concluida la Segunda Guerra Mundial) en la que se hacía mención a los “recursos naturales del subsuelo y del lecho marítimo de la Plataforma Continental bajo el alta mar”. Este concepto de “recursos naturales” (sumado al también mencionado en la declaración de “contigüidad”) es una de las bases políticas de la iniciativa estadounidense. La declaración indicaba que estos “recursos naturales” “estarían sujetos” a la “jurisdicción y control” de los Estados Unidos.

 

Es decir, que los recursos cuyo status jurídico anterior era indefinido o res nullius, ahora se encontrarían bajo la potestad de un Estado.

 

Se debe señalar algunos elementos de esta declaración de 1945 que hicieron su camino y están hoy consagrados en la Convención del Derecho del Mar: la mención a los recursos, al lecho y al subsuelo, la adyacencia a la costa, la reafirmación del régimen de alta mar y la necesidad de delimitar la plataforma con otros Estados. Otros, como el concepto de “contigüidad”, el de “jurisdicción y control” o el criterio de “explotabilidad”, evolucionaron o fueron remplazados.

 

4.1. Antecedentes en Derecho argentino

La Argentina, incluso antes de la Declaración Truman, había formulado una “reserva minera” con relación a las zonas del “Mar Epicontinental”, a través del Decreto 1386/44, que sostenía en un apartado:

 

“… las zonas de fronteras internacionales de los Territorios Nacionales y las de sus costas oceánicas, así como el Mar Epicontinental argentino se considerarán como zonas transitorias de reservas mineras…”.

 

Ya después de lanzada la Declaración estadounidense, otro decreto argentino, el 14.708/46 estableció “perteneciente a la soberanía de la Nación, el mar epicontinental y el zócalo continental argentinos”.

 

Es decir que desde la década de los años cuarenta existe en nuestro país clara conciencia de la importancia económica de recursos que hoy llamaríamos “de plataforma”.

 

5. Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar)

La Convemar reconoce al Estado ribereño “derechos de soberanía” sobre los “recursos del lecho y subsuelo” de una zona que denomina “Plataforma Continental”; la extensión de esta zona se determina a través de una compleja fórmula (art. 76 de Convemar). Más allá de la Plataforma Continental se encuentran los “fondos marinos y oceánicos” cuya administración corresponde a la ya mencionada “Autoridad”, de la cual también participa nuestro país.

 

Estos “recursos” son de muy variada naturaleza; hace unos años se consideraban centrales los recursos energéticos (petróleo y gas), pero hoy la ciencia demuestra que hay otros recursos tan importantes como éstos.  Entre ellos los recursos genéticos.

 

5.1. Pero no porque Convemar haya definido el alcance de la Plataforma Continental y el status jurídico de sus recursos debe considerarse que la tarea está agotada. Corresponde ahora fijar el límite exterior de la Plataforma Continental (tarea concreta a la que está abocada la Copla desde hace una década).

 

Pero no debemos conformarnos con ello. Para continuar con la política de Estado en materia marítima será necesario dar seguridad a estos derechos con iniciativas políticas, a las que me referiré más adelante.

 

6. Atlántico Sur

Todos los Estados ribereños del Atlántico Sur Occidental (nuestro país, Brasil y Uruguay) están empeñados en un ejercicio similar al de la Argentina. Como los criterios de fondo sobre la titularidad de los recursos y la extensión de la Plataforma Continental han sido ya definidos (es decir que la posibilidad de diferendos con otros países en esta materia es prácticamente nula) se ofrece una oportunidad de establecer una cooperación ventajosa para todas las partes. Ha habido consultas e intercambio entre expertos de los tres países destinados a mejorar las respectivas posturas y conocimientos. También las hemos tenido con Chile, a pesar de que las características de la plataforma del Océano Pacífico Sur Oriental difieran totalmente de las del Atlántico Sur Occidental.

 

7. Recursos

 

El origen profundo del interés de los Estados por la Plataforma Continental y los fondos marinos ha sido el control de sus recursos.  Para asegurarse ese control es necesario, además de la ya mencionada fijación del límite exterior, afianzar la presencia argentina en el mar. 

 

En este sentido, se debe lograr un control real sobre la plataforma (especialmente en ciertas materias como uso pacífico, contaminación, investigación marina, relevamiento de recursos, conocimiento geológico y aprovechamiento de recursos genéticos). 

 

Esta actividad real sobre la Plataforma Continental sólo puede asegurarse con una adecuada política de presencia e investigación, para lo cual se requieren inversiones que a mediano y largo plazo fructificarán y contribuirán al desarrollo argentino. La plataforma es un ámbito privilegiado para desarrollar investigaciones científicas que derivarán en aplicaciones concretas. En este sentido, es indispensable fortalecer nuestros institutos de investigación (hidrográficos, oceanográficos, geológicos, biológicos, etc.).

 

La prensa ha dado cuenta, recientemente, de las iniciativas de los estados ribereños del Océano Ártico (Rusia, Canadá, los Estados Unidos, Noruega y Dinamarca) para afianzar sus respectivas posiciones respecto del fondo marino de ese océano. Se mencionaron fabulosos recursos energéticos. Aquella zona tiene además gran importancia estratégica.

 

Más cerca de nosotros se han anunciado varios descubrimientos de yacimientos de hidrocarburos en la Plataforma Continental brasileña. Es el fruto de elevadas inversiones y de políticas coherentes a lo largo de décadas. A mediados de este mes (junio 08), el presidente de los Estados Unidos hizo un llamado a modificar la legislación de su país para permitir la explotación de yacimientos de plataforma y lo ha reiterado una vez más a fines de la semana pasada.

 

Por otra parte, en un sentido que considero de gran interés, se debe señalar que la industria farmacéutica y química ya han encontrado aplicaciones concretas a recursos genéticos originarios de los fondos marinos.

 

Estas son pruebas de la importancia de la Plataforma Continental y sus recursos.

 

A modo de conclusión quisiera decir que la evolución del derecho internacional al otorgar a los estados ribereños derechos de  soberanía sobre los recursos de la plataforma les ha abierto enormes posibilidades económicas (en recursos que actualmente son de gran costo y cuyas reservas continentales posiblemente se agoten en el mediano plazo, como son los energéticos) de investigación y de desarrollo científico que es indispensable explotar.

 

La Argentina, como señalé anteriormente, tiene una política de estado al respecto desde hace décadas y ha logrado su objetivo al haberse establecido un régimen internacional que le es favorable. Le corresponde ahora continuarla para hacer fructificar todas sus potencialidades. En este sentido deberá elaborar e instrumentar políticas estables y coherentes, dotando a las instituciones competentes de los recursos humanos, materiales y financieros suficientes para alcanzar sus objetivos en plazos adecuados, es decir en consonancia con las estrategias del desarrollo general de la Argentina y según las circunstancias políticas y económicas nacionales e internacionales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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